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¿Qué es la asertividad?

La asertividad es una actitud positiva hacia uno mismo, en las interacciones con los demás y las situaciones de la vida. Es una forma de manifestar actitudes, posiciones y acciones prácticas.

Se trata de una habilidad que a la vez es emocional y de comunicación. Es un comportamiento en que no aceptas pasivamente lo que se te impone, ni pretendes imponer tu voluntad con autoridad.

Con la asertividad más bien aprendes a poner tu punto de vista sobre el tema de una manera tranquila, clara y objetiva y al mismo tiempo escucha y respeta la posición del otro lado.

¿Qué es la asertividad?

Podemos decir que la asertividad está ligada a nuestra manera de exponer y defender nuestras posiciones. Una persona asertiva es transparente en sus intenciones y declaraciones.

A pesar del nombre nos llevar a pensar en la idea de acierto, de hacer algo correcto, la asertividad no es necesariamente solo eso.

Ser una persona asertiva es tener la capacidad de exponer y defender una posición de modo claro y objetivo, minimizando en lo posible la generación de conflictos.

En pocas palabras, la asertividad es la capacidad emocional y el poder de acción y de comunicación que tiene una persona a la hora de posicionarse ante los demás y en especial consigo mismo.

Una persona asertiva tiende hacia el pensamiento positivo, y no necesariamente siempre se encuentra en ese estado. Aunque cometa errores o tenga decepciones, siempre intentará sacar algo bueno de ello, teniendo pensamientos y actitudes optimistas.

Asertividad versus agresividad y pasividad

Quizás una manera de entender más fácilmente la asertividad sea comparándola con otros dos comportamientos que se diferencian de ella.

En efecto, podemos decir que la asertividad se encuentra en un justo medio entre una postura agresiva, por un lado, y un modo de actuar pasivo, de otro. Vamos a ver:

Comportamiento agresivo

Muchos justifican su agresividad, dificultad de relacionarse y falta de sensibilidad con las personas diciendo ser muy francos o sinceros. ¿Pero será verdad?

Por lo general, una persona con comportamiento agresivo siempre está ansiosa por ganar, no le importando los demás, porque para él, lo importante son sus deseos.

Asimismo, tiende a culpar a los demás, criticando excesivamente a las demás personas y no considerando a su propio comportamiento. Es, además, común que asuma continuamente una posición autoritaria.

Por eso, ¡ojo! La asertividad no debe confundirse con la agresión, el sarcasmo, con comentarios maliciosos, hostiles y denigrantes.

Las personas que tienen estas conductas defienden sus derechos de expresarse, pero lo hacen a costa de vulnerar los derechos de los demás.

Comportamiento pasivo

Si a un extremo de los modos de relacionarse tenemos la agresividad, al lado opuesto ubicamos la pasividad.

Aunque pueda transmitir la idea de paz y tranquilidad, la pasividad suele traer consigo un problema: los pasivos son personas que no logran comunicar sus necesidades o preferencias, emociones y opiniones.

En la medida en que la persona que tiene este comportamiento es la primera en vulnerar sus propios derechos, acaba dando permiso a la otra persona para que también lo haga.

La persona pasiva evita los enfrentamientos, espera que le adivinen y siempre está muy preocupada por lo que piensen los demás acerca de ella.

Al no saber decir que «no», asume mucho más de lo que es capaz de hacer para no contradecir a quien le pide algo. Fíjate que al decir siempre «sí» puede, incluso, pasarse como muy buena. El problema es que quien dice siempre que «sí» a los demás, muchas veces dice que «no» para sí mismo.

En resumen, podemos pensar que una persona pasiva pone sus prioridades en un segundo plano para servir a los demás.

Asimismo, por lo general tienen problemas para pedir algo que sea legítimo y tampoco logran expresar lo que piensan y sienten, muchas veces por temor a lo que le van a decir o sobre qué pensarán de ella.

¿Cuáles son las características de una persona asertiva?

Después de detenernos un momento para entender lo que difiere la asertividad de la pasividad y de la agresividad, volvamos a fijarnos en la postura asertiva y sus características.

Las personas asertivas, en primer lugar, suelen tener autoconocimiento y una inteligencia emocional muy desarrollada, además de otros comportamientos como:

  • Capacidad de análisis del contexto;
  • Buena expresión corporal y uso adecuado del tono de voz;
  • Saben reconocer y nombrar sus percepciones y sentimientos;
  • Constantemente trabajan el desarrollo del autoconocimiento;
  • Sentido de la justicia;
  • Sentido de responsabilidad.

¿Cómo ser una persona más asertiva?

Para ser más asertivo, desarrolla tu objetividad, tus habilidades de argumentación, la confianza en ti mismo. Trabaja, asimismo, la autoestima, la práctica de la empatía y de la objetividad.

Un otro importante aspecto a trabajar es la capacidad de escucha. Escucha primero, escucha siempre lo que dice el otro, independientemente de cómo se exprese. Eso es muy importante, ya que al escuchar estarás manifestando empatía y facilitando la creación de una conexión.

Aunque no estés de acuerdo con el argumento, evite responder agresivamente, simplemente refuerce mentalmente su posición con un argumento claro y objetivo.

Exprese tus sentimientos y esté disponible para escuchar las críticas

Decir lo que sientes no siempre es fácil. Por ello, es valioso saber escuchar, reflexionar y comprender el momento de expresar lo que se siente.

Es por eso que es imprescindible aprender a escuchar críticas y opiniones contrarias a las tuyas. De esa forma, se tiene el ciclo de la asertividad, puesto que ser una persona asertiva no implica solo saber decir, sino también aprender a escuchar.

Aprender a decir «no» también es asertividad

Quizás esta sea una de las actitudes más difíciles. Pero, tienes que aprender a decir que «no».

Cuando sientes incomodidad con una petición, es importante saber poner límites y expresar tus sentimientos con honestidad, siempre de forma educada y con respeto por el otro. Se trata de una actitud de respeto hacia sí mismo y hacia los propios límites.

Conclusión

Una persona que actúa con asertividad es firme y directa sin sentir ni causar vergüenza. Es alguien con una capacidad para afirmarse a sí misma de manera clara, objetiva y transparente. Sabe, además, controlar su ansiedad, diciendo lo que tiene que decir sin ser hostil con su interlocutor.

Lucas - Equipo Editorial

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