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¿Qué es coherencia? Descubre aquí el concepto de este valor

Es probable que alguna vez hayas escuchado esa palabra, e incluso la hayas usado. De hecho, ser coherente es un valor importante. Pero, ¿qué es coherencia?

 

¿Alguna vez te has fijado que hay algunas palabras que usamos con cierta frecuencia, pero que no siempre conocemos a fondo su significado? ¿Y cuándo usamos expresiones para demostrar un amplio manejo de nuestro idioma, pero acabamos empleando términos sin sentido para lo que queremos expresar? Estos son unos ejemplos, pero hay muchos otros.

 

Con la palabra coherencia puede pasar algo así, especialmente porque la empleamos en contextos distintos. Sin embargo, nos vamos a detener al uso más corriente del término.

 

¿Qué es coherencia en el sentido común?

 

Para responder a la pregunta ¿qué es coherencia?, miremos, en primer lugar, a lo que nos dice el diccionario de la Real Academia Española (RAE) que define coherencia como “conexión, relación o unión de unas cosas con otras”.

 

Como te puedes percatar, la palabra coherencia expresa relación o unión entre las cosas. Sin embargo, de acuerdo al contexto, encontraremos que esa unión es entre dos cosas específicas: discurso y acto.

 

Según la RAE, coherencia es la “actitud lógica y consecuente con los principios que se profesan”. ¡Ahí está! Cuando decimos que una persona es coherente, generalmente lo que queremos decir es que ella vive lo que dice; es decir, mantiene una “actitud lógica” entre los valores que defiende y las acciones que realiza.

 

En ese sentido, en el sentido común, la respuesta a ¿qué es coherencia? se deja hallar en esa relación entre decir y actuar.

 

En otra oportunidad hemos estado hablando sobre los valores; ciertamente la coherencia es un valor reconocido y preservado por muchos. 

 

Ser coherente como diferencial humano

A pesar de ser valorada, la coherencia muchas veces pierde espacio para otros intereses personales. Efectivamente, no siempre es fácil mantenerse fiel a los propios valores, especialmente en una sociedad en la que, muchas veces, los valores son medidos ya no en términos éticos, sino económicos.

 

Sin embargo, ser coherente es un diferencial humano que hace la diferencia en las relaciones familiares, sociales y profesionales.

 

Ser coherente exige de la persona el esfuerzo por mantenerse honesto consigo y leal a los propios valores; es decir, vivir la coherencia requiere tener claridad sobre los propios valores y – lo que quizá sea más difícil – la disponibilidad de renunciar a los contravalores. 

 

No obstante los obstáculos que parecen presentarse, ser coherente trae consigo ganancias significativas como paz interior y la convicción de actuar según los propios principios.

 

Repensar los valores para ser coherente

 

Ahora bien, aunque se pueda reconocer la importancia de mantener una postura coherente entre lo que dices y lo que haces, eso no quiere decir que cambiar de actitud sea necesariamente algo malo.

 

De la misma forma que decir algo y actuar de manera distinta es incoherencia, mantener una postura reconociendo que ya no estás de acuerdo con ella también lo es. 

 

Es decir, como seres mutables, podemos cambiar nuestro punto de vista, y replantear nuestro posicionamiento ante determinadas circunstancias. Como lo ha dicho el italiano Antonio Gramsci, vivir es tomar partido, luego, es inevitable que en algunos momentos tengamos que replantear nuestras posturas.

 

En resumen, no debemos confundir coherencia con inflexibilidad. Antes bien, ser coherente es también tener la capacidad de reconocer que un punto de vista adoptado estaba equivocado.

 

“Si eres una persona que realmente busca la verdad, necesitas dudar de todo al menos una vez en tu vida.” La expresión atribuida al filósofo francés René Descartes (siglo XVII) refuerza su llamada “duda metódica”; o sea, continua actitud de búsqueda. Ser coherente pasa por esa actitud de cuestionar a los propios valores.

 

Posibles causas de nuestras incoherencias

 

Es posible que alguna vez te hayas visto en una actitud incoherente. No te preocupes, tarde o temprano nos vemos envueltos en circunstancias así.

 

Hay varias razones que pueden causar una falta de coherencia entre lo que pensamos, nuestros valores y las acciones que tomamos. Cada persona puede tener una explicación; sin embargo, vamos a presentar algunas de las causas más comunes:

 

Impulsividad

El acto de hablar sin pensar puede tener un peso negativo. La incoherencia en esos casos surge cuando no “medimos” nuestras palabras y podemos acabar prometiendo cosas que no lograremos llevar a cabo.

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Ante ese riesgo, considera la posibilidad de no tomar decisiones en los momentos en que tu razón está influenciada fuertemente por la emoción. En ese sentido, los momentos de gran euforia o de tristeza requieren una atención especial.

 

Falta de experiencia

Muchas veces las incoherencias en que incurrimos no son por mala gana, sino por falta de experiencia. Desarrollar planes, proponer grandes acciones es algo normal en algunas fases de la vida. Sin embargo, nada de eso es útil si simplemente dibujamos grandes planes, pero no los “aterrizamos”. 

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A menudo, cuando no tenemos suficiente experiencia en un área determinada, y nos cerramos a la posibilidad de pedir ayuda, acabamos nos equivocando por falta de experiencia.

 

Choque con la realidad

¿Alguna vez te has hecho un plan y a la hora de ejecutarlo te diste cuenta de elementos que no habías considerado?

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A los que les gusta hablar mucho sin planificar pueden enfrentarse a una realidad más dura de lo que imaginan. Para prevenirse a lo máximo tales casos, es necesario estudiar la situación antes de proponer soluciones que quizá resulten demasiado fantasiosas a realidades concretas.

 

Procrastinación

Una de las posibles causas de la incoherencia consiste en prometer y posponer frecuentemente. La procrastinación es el acto de “dejar para después”. De hecho, no siempre es posible actuar inmediatamente, ya que algunos proyectos requieren tiempo para construirse y, además, los imprevistos surgen. Sin embargo, cuando el aplazamiento es crónico, una señal de alerta debe activarse.

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Para no ser incoherente por causa de la procrastinación, es válido tener planes menos audaces, pero que reconoces la posibilidad de realizarlos en el tiempo combinado.

 

¿Cómo ser coherente alineando el discurso y la acción?

 

Así como existen algunas causas más comunes para la incoherencia, algunas acciones pueden ayudarte a alinear tu discurso a tus actos. 

 

1) Aprende con las experiencias pasadas: antes de comprometerte con algo, recuerda lo que te ha pasado antes. Aunque la situación en que te encuentres sea completamente nueva, intente sacar algunos elementos de las experiencias pasadas que pueden ayudarte.

Sin embargo, a pesar del valor de aprender con las experiencias, no permitas que, especialmente las vivencias negativas te impidan de intentar de nuevo y hacer diferente. Se trata de aprender de lo bueno y de lo malo.

2) Planifica: el segundo elemento que puede ayudarte a ser coherente es la planificación. Como hemos dicho, muchas veces la incoherencia es causada por la falta de experiencia y por la impulsividad.

Por otro lado, con organización es posible planificar antes de hablar y de poner en práctica. Esto se aplica tanto a situaciones personales como profesionales. Con este plan, ya es posible predecir problemas y pensar en soluciones más creativas.

Equipo Editorial

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