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Descubre qué es la honestidad y cómo ella puede mejorar tu vida

Hoy vamos hablar sobre qué es la honestidad y cómo manejarla tanto a nivel personal como con terceros. Sabemos que la honestidad es un valor que practican las personas honradas y sinceras. Además con ella se inculca el respeto hacía los demás y las cosas que nos rodean.

Entendemos también, que una persona honesta piensa, dice y actúa de manera coherente y sus fundamentos son las buenas acciones. Hoy nos daremos a la tarea de profundizar un poco más en el término para saber qué es realmente la honestidad. 

Acompáñanos. 

¿Qué es la honestidad?

Podemos empezar diciendo que la honestidad es un valor que se practica y que no todos sabemos usarlo. Existen muchos factores externos y sobre todo de nuestra crianza que influyen en cómo vemos reflejada la honestidad en la sociedad. Nuestra propia percepción de las cosas a veces es un poquito distorsionada y entendemos por honestidad cosas completamente diferentes. Entonces vamos a intentar explicarla más detalladamente. 

Una persona que actúa con honestidad lo hace siempre apoyada en valores como la verdad y la justicia, y no antepone a estos sus propias necesidades o intereses. Los honestos tienden a ser personas apegadas a un código de conducta caracterizado por la rectitud, la probidad y la honradez.

Se puede manifestar en aquellos aspectos de su vida que no está obligado a compartir con los demás, como sus sentimientos, sus ideas, sus gustos e intereses. Un individuo honesto es definitivamente claro consigo mismo.

Como identificar este valor en una persona

La verdadera honestidad puede habitar en todos los aspectos de la vida de una persona. Se manifiesta socialmente, pero también en el entorno íntimo del individuo y en su vida personal. Esto quiere decir que la honestidad es tanto exterior como interior, es decir, mantiene un comportamiento coherente, donde las acciones del individuo son consecuentes con lo que piensa, dice y predica.

Para algunas personas incluso los actos más pequeños están regidos por la honestidad. Devolverle al anciano el billete que se le acaba de caer, cumplir con nuestras obligaciones aun cuando nadie nos vaya a gratificar por ello, vigilar nuestras palabras en la medida en que estas puedan herir o afectar a terceros, guardar discreción ante aquello que lo amerite, ser prudentes en el manejo de nuestros recursos etc.

Asumir la responsabilidad de nuestros errores, rectificar y corregir cuando sea necesario, ser leales y transparentes en nuestras relaciones con los otros. Todo es una breve enumeración del largo catálogo de acciones donde podemos manifestar activamente nuestra honestidad.

Un individuo socialmente honesto se mantiene apegado a los principios del buen obrar en todos los actos que constituyen su interacción con los demás. En el trabajo, en el tráfico, en su comunidad, en sus estudios, ante el Estado, ante sí mismo porque también lo hará en su vida misma.

¿Qué no es honestidad?

Con respecto a la honestidad entendemos que se anula cuando se fomenta la corrupción, ya sea por el deseo de percibir beneficios o privilegios en determinadas circunstancias o la justificación inmoral de nuestros actos para no asumir las consecuencias. 

Este bonito valor moral hoy en día para muchos está desvalorizada. Muchas veces se premia incluso la trampa, mientras que la honradez es sinónimo de burlas. Si se analiza detenidamente, es en pequeñas actitudes diarias donde se puede cometer el error de fomentar el engaño, creyendo que así se obtiene una ganancia, cuando en realidad es todo lo contrario. 

Cualquier acto deshonesto tendrá consecuencias negativas: si se permiten pequeños actos de corrupción desde la edad escolar, se corre el riesgo de que más adelante esa persona cometa acciones desenfrenadas afectando a otros individuos y creando un círculo vicioso que incrementa los problemas en la sociedad. 

Honestidad desde casa

La importancia de fomentar este valor en casa radica en establecer una regla clara: enseñar a nuestros hijos que toda acción – buena o mala – tiene una consecuencia. Se recomienda elogiar la honestidad, mientras que las actitudes que promuevan el engaño deberán ser identificadas y sancionadas, pues finalmente, ya sea a corto o largo plazo, éstas pueden causar daño a nuestros seres queridos o incluso al prójimo.

Es curioso que todavía sea difícil hacer entender a las personas que la deshonestidad en edad adulta puede ser causante de privativa de libertad. Así que es un concepto bastante importante a tomar en cuenta. Con la honestidad no se debería de jugar. 

El beneficio de ser honestos 

Sin duda alguna, a largo plazo es más beneficioso ser honestos.

Existen culturas que lo entienden y hacen de la honestidad un estilo de vida, por medio de la difusión de este valor las sociedades mejoran y crecen. Y a nivel colectivo se ven grandes resultados, como por ejemplo: 

  • La corrupción es inaceptable 
  • Se respeta al prójimo 
  • se respetan las pertenencias y la propiedad privada
  • Se establecen sociedades democráticas y participativas

Algunas claves para fomentar la honestidad son: 

  • Con la familia: educar a los hijos con altos estándares de honestidad y promover la convivencia con otras personas honestas. 
  • La denuncia: ser intolerantes ante las situaciones deshonestas y notificarlas a las entidades correspondientes. 
  • Apostar siempre por el beneficio a largo plazo: la honestidad construye cimientos sólidos en nuestra vida, convirtiéndola en un tesoro de valor incalculable. 

Hey sigues ahí, que buena noticia, nos alegra saber que nos acompañaste a lo largo del texto. Esperamos te haya servido y que vuelvas pronto a compartir con nosotros un poquito de nuevas sustancia, de nueva materia y sabiduría colectiva. 

Gracias y hasta la próxima

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Luis - Equipo Editorial

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