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¿Qué es meditar y cómo aprender hacerlo?

En este pequeño artículo de hoy hablaremos de un hábito poco común del cual todos hablan pero muy pocos practican, hablaremos sobre qué es meditar y cómo aprender hacerlo.

Siéntete bienvenido para conocer los secretos de la meditación con nosotros y cuales son sus beneficios tanto para la mente como para el cuerpo.

Tal vez aquí, puedas encontrar las pautas para llegar a un estado de relajación profundo. Y de esta manera podrás conseguir liberarte del estrés de una manera fácil y agradable.

Es bien sabido que la meditación también puede usarse para ir a dormir, para conseguir un sueño profundo y reparador. Así que si eres de las personas que les cuesta dormir a gusto, este artículo te ayudará muchísimo. Ven y acompañanos.

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Qué es meditar y cómo aprender hacerlo

A nivel de definición tenemos muchos autores al respecto y personas que de forma empírica han estudiado la meditación cada uno por su cuenta y han llegado a grandes conclusiones.

Por ejemplo el maestro de meditación Dada Japamantra nos plantea que la meditación es una ciencia milenaria llena de sabiduría, que se practica de forma espiritual, y que es una manera de ir más allá de la mente. Además plantea que es un método de concentración que nos ayuda a conocernos a nosotros mismos y que por medio de la respiración podemos llegar a desarrollar una herramienta para lograr nuestra felicidad plena.

También podemos hablar de otro especialista en la materia, encontramos al escritor William Fergus Martin que nos plantea la meditación como un proceso de sanación real y que por medio de cuatro pasos se puede alcanzar la felicidad y el éxito. El maestro William habla de la meditación desde un enfoque diferente, sostiene que la meditación nos ayudará a alcanzar el perdón tanto propio como hacia los demás y de esta manera nos desharemos de nudos internos que solo nos causan sufrimientos.

Es decir, dice que perdonar es una manera de alcanzar la libertad emocional, que además sirve para desprenderse de todos aquellos sentimientos que nos hacen daño, como: el odio, la tristeza, el remordimiento y el rencor. Sentir que no se puede perdonar hace mucho daño, incluso guardar rencor daña tu alma y la llena de sentimientos negativos, y estos sentimientos solo atraen amargura, tristeza y odio a tu vida.

Por eso este enfoque de sanación desde el perdón plantea que la meditación puede calmar tu alma y abrir tu mente, además, si a esta práctica le incluyes el perdón, disfrutarás de una vida plena sin cargas emocionales negativas.

Concretamente, ¿Para qué sirve la meditación?

Bueno, partiendo de las exposiciones anteriores sobre las diferentes maneras de interpretar la meditación. Podemos encontrar su utilidad prácticamente en los resultados que genera. Es decir, la meditación es capaz de sanarnos desde adentro, es un tipo de medicina para el alma, para el espíritu y para nuestra mente.

Así como la medicina convencional nos ayuda con afecciones médicas y existen médicos para tratar estas enfermedades. Con el caso de la meditación nos encontramos con maestros y hábitos que nos ayudarán a cuidarnos desde nuestro inconsciente.

Porque al conocer y desechar todos nuestros malos pensamientos empezaremos a tener una visión de vida más clara y próspera. Ya que la meditación nos ayuda a tener una conciencia plena de nuestro entorno y por medio de esto, podremos realizar cambios trascendentales en nuestro interior, para así poder alcanzar nuestra auténtica felicidad.

En pocas palabras, así cómo cuidas tu cuerpo cuando enfermas, debemos atender a la mente y al alma cuando nos sintamos mal. Y para eso sirve la meditación.

Entonces, ¿Cómo empezamos a meditar?

Para empezar a meditar es necesario entender que podemos hacerlo a cualquier hora, momento y lugar. Incluso, aunque no nos sintamos afligidos por nada. Podemos empezar a hacer meditación al levantarnos, o al acostarnos, lo importante es hacerlo y adquirir el hábito.

Para empezar a meditar recomendamos hacer un proceso de preparación previo. Es el siguiente:

Buscar un lugar propio:

Este debe ser un lugar tranquilo y preferiblemente privado. Puede ser una esquina del cuarto o de la sala. Tal vez es un lugar cerca de casa, como un parque. Pero este espacio debe inspirarnos confianza y tranquilidad. Debemos asegurarnos que ese espacio no pueda ser invadido y nos llene de distracciones, al contrario debe facilitarnos la comodidad mental y física.

Pongámonos cómodos:

Muchas personas meditan haciendo yoga, y acompañan la meditación con movimientos físicos. Pero nosotros, los nuevos en esto, debemos ser menos exigentes.

Por eso para empezar a meditar, recomendamos adquirir solo una postura cómoda en la cual podamos realizar toda la meditación sin movernos. Al principio será un poco difícil porque cambiaremos de posición varias veces antes de tener la comodidad necesaria, pero iremos aprendiendo poco a poco a mejorar nuestra postura. Si te quieres acostar, y eso te sirve pues acuéstate, no hay ninguna limitante, mientras más cómodo te encuentres mejor.

Aprendamos a respirar:

El proceso de respiración es físicamente automático. Respiramos sin darnos cuenta y sin pensar en ello. Pero ahora debemos de hacer este proceso un proceso consciente, es decir debemos aprender a controlar nuestra respiración.

Vamos primero a concentrarnos en que estamos respirando, una vez que demos toda nuestra atención a la respiración empezaremos a realizar inhalaciones profundas y largas, para luego soltar el aire tranquilamente liberando con él todas nuestras tensiones musculares. Y repetiremos este proceso por quince minutos.

Manejemos el tiempo:

Podemos meditar a cualquier hora, pero por cuánto tiempo sería la nueva pregunta. Bueno el tiempo máximo de meditación no existe, pero somos personas socialmente activas y probablemente con trabajo. Así que debemos ser responsables con nuestro tiempo.

Encontremos en nuestro día el tiempo idóneo para meditar y dedicarnos ese tiempo exclusivamente a nosotros, sin celular y sin otras actividades pendientes. Estamos allí para meditar. El tiempo mínimo para empezar a medida que te recomendamos sería de media hora. Los cuales serían distribuidos en 15 minutos para aprender a respirar y controlar la respiración y 15 minutos más para relajar por completo nuestra mente y cuerpo.

Anula el ruido interno:

Este proceso es el más difícil de aprender, debido a que para anular el ruido interno ya deberíamos haber aprendido los pasos anteriores. Este paso nos va ayudar a relajar nuestro cuerpo y nuestra mente.

Nuestros pensamientos van y vienen constantemente y cuando encontramos un espacio de silencio en nuestro día, esos pensamientos se vuelven ruidosos y algunos hasta son compulsivos. Por eso es necesario trabajar en este paso con mucha paciencia.

Para silenciar estos pensamientos frenéticos podemos sustituirlos con un mantra que nos repetiremos constantemente mientras meditamos. También podemos enfocar nuestro carril de pensamiento hacia la respiración y únicamente concentrarnos en ella siempre. Incluso puedes imaginar una especie de pizarra en tu mente e ir borrando los pensamientos ruidosos e invasivos.

Para crear un hábito debemos tomarnos el tiempo que sea necesario, no está de más decir que deberías ser recurrente en la realización de estos pasos para poder empezar a meditar.

¿Te ha sido de ayuda este artículo? Déjanos tus impresiones en los comentarios, que los responderemos lo más breve posible.

 

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Luis - Equipo Editorial

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