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Relaciones Interpersonales – Tips para desarrollarlas

Todos sabemos lo importante que son las relaciones interpersonales ¿Verdad que sí? En este artículo haremos un repaso sobre la importancia de mantener relaciones interpersonales saludables y cómo lograrlo. 

 

Actualmente existen técnicas para mejorar las relaciones interpersonales. Seguramente ya habrás escuchado de la programación neurolingüística, el coaching, la inteligencia emocional y otros conceptos que se están aplicando muchísimo dentro y fuera del mundo corporativo.

 

Pero, ¿Qué son las relaciones interpersonales?

 

Se refiere al vínculo que existe entre dos o más personas, tomando en consideración sus emociones, sentimientos, intereses, actividades, proximidad geográfica, etc.

 

Es decir que, este tipo de relaciones son la esencia de la vida en sociedad, y se encuentran presentes en la familia, la escuela, el trabajo, y en prácticamente todo contexto.

Por qué es importante aprender a desarrollar relaciones interpersonales

 

La condición humana desde sus inicios ha propiciado el desarrollo de diferentes súper poderes que han esculpido al mundo y su historia desde que la conocemos. 

 

Las habilidades que desarrollamos para superar colectivamente las adversidades se les conoce como habilidades sociales, y aunque estas se manifiesten de manera individual las mismas han determinado el éxito o fracaso de las comunidades. 

 

Cada aspecto de nuestras vidas se desprende de la capacidad individual de relacionarnos, por eso es fundamental ejercitar estas habilidades para nuestro crecimiento. 

 

Gracias a las relaciones hemos  inventado por ejemplo los idiomas, la arquitectura y la agronomía, esta transferencia de conocimientos paso por un largo camino de estandarización y consensos sin los cuales aún estuviésemos viviendo en la prehistoria.   

 

Pasos para desarrollar relaciones interpersonales

 

Define tus valores

Podemos empezar por conocer e identificar nuestras necesidades, conocernos a nosotros mismos e intentar definir quienes somos y qué queremos ser. De esta manera estaremos íntegramente conectados con los resultados que queremos lograr. 

Nuestros valores son las cosas a las que más le damos importancia. Nos pueden definir como individuos. Las características y comportamientos de las personas pueden guiar su forma de vida. Porque nos enfocamos en nuestros intereses y tomamos decisiones acorde a ellos. 

 

Las opiniones que podamos tener sobre cualquier asunto o problema también forma parte de quienes somos. Es preciso intentar ser congruentes con nuestra forma de pensar, decir y actuar para poder desarrollarnos mejor en sociedad. 

 

Las relaciones interpersonales pueden verse afectadas si no podemos darle forma a nuestro perfil social. Cultivarnos individualmente facilitará las cosas. La introspección es una herramienta fundamental para el desarrollo de nuestros valores permitiéndonos ampliar nuestra conciencia colectiva partiendo del conocimiento propio. 

Aprende a escuchar

Esta parte es compleja, atendamos. No siempre  hemos desarrollado el hábito de saber escuchar. Esta habilidad se educa, y no se limita a solo escuchar. Se refiere a la capacidad que tenemos de entender a los demás, de saber definir sin prejuicios a los terceros y descifrar incluso lo que su lenguaje corporal quiere decir. De esta manera podremos entendernos mutuamente. 

 

No escuchemos para responder, más bien para entender. 

 

Escuchar correctamente nos ayuda a entender a los demás, nos permite conocer otros puntos de vista. Nos ayuda a conciliar ideas, es partícipe y promotor de los debates libres. Saber escuchar es la cuna del trabajo en equipo y de la cooperación. 

 

Para relacionarnos apropiadamente con otras personas tanto a nivel personal como profesional, es necesario que podamos hacer ejercicios de empatía y colocarnos en los zapatos de otros. Solo podemos hacerlo si prestamos atención a lo que la otra persona nos quiere decir, por lo que si no sabemos escuchar no podemos ser empáticos, lo que afectará de forma negativa nuestras relaciones.  

Desarrolla empatía

Como ya hemos mencionado, para ser empáticos hay que saber escucharnos los unos a los otros, pero no termina allí. La capacidad de ser empáticos se refiere, entre otras cosas, a la capacidad de entender nuestras propias emociones como base para poder entender a los demás. 

 

Cada punto de vista guarda dentro de sí una serie de valores o tabúes preconcebidos anteriores al tiempo presente, es decir, todas nuestras experiencias han formado nuestra personalidad y forma de ser. Por lo que es normal que no coincidamos con la mayoría ya que nuestros códigos de crianza o aprendizajes anteriores son un puente que nos separa. 

 

Desarrollar la empatía se trata de poder ser capaces de cruzar ese puente. Se trata de exponernos a nuevas ideas, de experimentar lo que otros sienten. Poder caminar por ese puente sin prejuicios es una forma de relacionarse auténtica. Nos permite achicar las diferencias, y convertir ese puente que nos separa en un medio capaz de conectarnos. 

 

Comunícate asertivamente

Para poder disfrutar de la compañía o poder resolver un problema deberíamos ser capaces de compartir nuestras ideas. Tener un mensaje claro, efectivo y conciso nos permitirá formar parte de una resolución, y además podremos conectar con las personas que nos rodean más fácilmente.   

 

Si hemos desarrollado la capacidad de ser empáticos para entender a los demás, ¿cómo podemos hacernos entender mejor?

 

Bueno para ser asertivos debemos ser capaces de expresarnos de forma firme y clara, siempre respetando las ideas de los demás. En este proceso de comunicación debemos evitar ser descalificativos, hacer reproches o tener enfrentamientos verbales. 

 

La comunicación asertiva resulta ser una vía adecuada para relacionarse siempre con una actitud positiva y no impositiva. 

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Confía en ti

La confianza es la moralidad en ejecución. Demos y recibamos con confianza. Es preciso compartir.

 

La confianza en nosotros mismos es una manera de autovaloración en la que nos sentimos seguros sobre quienes somos y de nuestros talentos. Es una valoración también en la que somos conscientes de nuestras limitaciones pero no nos dejamos afligir por ellas, por el contrario se transforman en puntos de motivación personal. 

 

Sin necesidad de ser arrogantes podemos estar de una manera realista orgullosos de nosotros mismos. Esta confianza nos da una apertura segura con los demás y hace que todos se sientan igualmente seguros con nosotros. Es una sensación que puede ser transmitida y compartida de forma no verbal.  

Usa tus buenos modales

Muchos dicen por allí, primero la educación.  

 

Usemos nuestros buenos modales como herramienta para ser amigables con las demás personas. Para hacer que los demás a nuestro alrededor se sientan cómodos con nuestra presencia. Es la mejor manera de empezar a construir relaciones saludables.

 

Para tener buenos modales podemos empezar por tener un lenguaje corporal abierto, es decir con apertura física.  Una cara descubierta, relajada y sonriente. Un cuerpo sin barreras físicas, con los brazos a los lados demostrando confianza y seguridad. 

 

Debemos manejar los llamados de atención, que son el manejo de la proximidad. El tono de voz debe ser pausado y calmado. Los acercamientos lentos sin esconder o sugerir  intenciones. Atender con especial interés a lo que los demás nos quieran comunicar y no olvidar devolver cualquier cortesía. 

 

Y por supuesto utilizar de forma natural el buenos días, por favor y gracias. 

Cuidado con la ira

 

Manejemos nuestra inteligencia emocional. No nos dejemos superar por los impulsos. Seamos conscientes de las consecuencias de nuestros actos y brindemos la posibilidad de negociar siempre. 

 

Seamos agentes conciliadores. 

 

Parece obvio lo que vamos a decir pero siempre tenemos que pensar antes de hablar. Escoger con cuidado nuestras palabras e intentar manejar de la mejor manera nuestras emociones. 

 

Siempre tomémonos un tiempo para reflexionar e identificar posibles soluciones a las circunstancias. Tengamos la paciencia de entender que todos los procesos de comunicación no son asertivos y debemos de lidiar con diferentes obstáculos. 

 

Anteriormente hablamos del puente de la empatía, bueno, la ira podría ser un agente destructor de puentes. Puentes que en ocasiones no se pueden reconstruir. Por eso es fundamental conocer nuestras propias limitaciones, manejar las diferencias que tenemos con los demás y no exponerlas de forma explosiva. 

 

Si somos personas muy iracundas entonces podríamos realizar algún deporte o actividad física de nuestra preferencia o también ir a terapia de ira con algún especialista. 

 

Entonces ¿Cuáles son tus consejos para mejorar las relaciones personales? Cuéntanos en los comentarios.  Nos encantará leerte.  ¿Estos tips te han parecido útiles?  Recuerda compartir este artículo con colegas y conocidos en las redes sociales. 

Equipo Editorial

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