0

¿Cuál es la importancia de la toma de riesgos?

La toma de riesgos es una característica natural del comportamiento humano que ocurre en condiciones inciertas, lo que implica una ecuación entre beneficios y resultados adversos. A menudo también las llamamos de situaciones de costo-beneficio.

Tomar riesgos es una acción consciente de quien es suficientemente maduro/a y sabe que el fracaso es posible y aceptando el fracaso como un proceso para innovar, encuentra nuevas formas de implementar el cambio.

Esta es una de las características de los buenos líderes, emprendedores y personas que buscan mejores posiciones en el mundo laboral.

Logramos comprender la importancia de la toma de riesgos cuando pensamos en las empresas de todo tipo y tamaño que tienen que enfrentarse a factores e influencias internas y externas que pueden interferir en sus objetivos.

El efecto que esta incertidumbre tiene sobre los objetivos de una organización es el «riesgo». Es por eso que se resalta la importancia de la gestión de riesgos en los negocios.

Si bien es cierto que no logramos tener control de todo, es necesario evaluar las posibles consecuencias de las decisiones, ya sea en la vida personal ya sea en el mundo corporativo.

No podemos detenernos ante el miedo, pero tampoco se trata de lanzarse hacia lo incierto sin la necesaria precaución.

Es necesario exponerte al riesgo

Al exponerte al riesgo, das un paso en el camino de la innovación. Y todo esto requiere la capacidad de creer en ti mismo. La creencia de que “tú puedes” te dará el empujón necesario para dar el primer paso en la búsqueda de algo nuevo.

Tienes que creer que las cosas saldrán bien e insistir hasta que lo hagan. Sin embargo, muchos tienen miedo de cometer errores.

El miedo a equivocarse es, entonces, un obstáculo para mejorar y aprender. Aunque sea un método doloroso, fracasar puede ser parte del proceso de innovar.

Cuantos más intentos, más posibilidades tienes de acertar, lo que es una ventaja sobre los que no lo han intentado y, por lo tanto, se mantienen estancados.

Calcular y remediar los riesgos en un proyecto

Gestionar un proyecto es dar los pasos de una acción con un objetivo específico, de forma organizada y metódica. Eso vale para cualquier proyecto, ya sea en la vida, en el trabajo, en el estudio, en nuestras reuniones.

El riesgo existe en todo momento. Sin embargo, cuando estos riesgos son previstos, su probabilidad de obstaculizar la consecución de los objetivos se minimiza o incluso se vuelve ineficaz. Eso también tiene a ver con la toma de riesgos.

Para facilitar la consideración de los riesgos involucrados en un proyecto y buscar disminuir sus efectos, podemos seguir algunos pasos cuando aún estamos en la etapa de planificación.

Paso 1: Toma de riesgos: señale los posibles riesgos que has identificado

En esta etapa, debes observar la situación actual y buscar entrever la nueva, hablar con los involucrados en el proyecto y hacer una lista de los posibles riesgos que pueden ocurrir a lo largo del proceso.

Ten en cuenta que cuando hablamos de toma de riesgos, no estamos diciendo que se deba arriesgar sin más. Por eso, considere antes los posibles riesgos. Pueden ser estructurales o de personal, en esta etapa lo importante es identificar la mayor cantidad de posibilidades posibles.

Paso 2: La matriz de riesgos

El siguiente paso utiliza la llamada matriz de riesgo. También llamada por algunos de matriz de probabilidad e impacto, la matriz de riesgos es una herramienta que sirve para gestionar los riesgos operativos existentes en un proyecto o en una empresa.

Es el momento en el que señalarás el nivel de riesgo para cada uno de los elementos planteados. Es importante tener la información en forma muy visual y fácil de interpretar, por lo que se puede utilizar un sistema numérico del 1 al 5, siendo:

  • 1: raro
  • 2: bajo
  • 3: promedio
  • 4: alto
  • 5: casi cierto

Paso 3: Ranking de los riesgos más relevantes

Ten en cuenta que si estamos hablando de una empresa, habrá un tiempo limitado para implementar un proyecto, y aunque mapear los riesgos es uno de los pasos más importantes, no debes gastar tu tiempo en riesgos sin importancia.

Por eso es fundamental observar la clasificación de riesgos y acciones. Un buen método para organizarte frente a estos riesgos es responder a las siguientes preguntas mientras analiza cada uno de ellos:

  • ¿Qué es este riesgo? (describirlo en detalle).
  • ¿En qué etapa puede ocurrir?
  • ¿Cuáles son las posibles soluciones a este riesgo?
  • ¿Cuál es la probabilidad de que suceda? (utilizar el método de evaluación).
  • ¿Cuál es el impacto de este riesgo si sucede? (leve, medio, grave o muy grave).

Paso 4: ¿Cómo evitar los riesgos?

En este punto, ya sabes cuáles son los riesgos del proyecto y en qué etapa es probable que ocurran, por lo que es hora de delinear soluciones para minimizar la probabilidad de que ocurran los riesgos y su impacto en el proyecto (si el proyecto se materializa).

Volviendo al primer paso, un ejemplo de solución de un problema de adaptación del equipo sería realizar una reunión para explicar los beneficios del nuevo sistema y capacitar a los empleados en el uso del nuevo proceso de la empresa.

Después de enumerar las soluciones para cada riesgo, desarrolle un cronograma para ponerlas en práctica.

Paso 5: Medir los resultados de la toma de riesgos

Al igual que con todos los proyectos, el monitoreo continuo es esencial en la gestión de riesgos, ya que la implementación del proyecto es dinámica y pueden surgir nuevos riesgos o pueden dejar de existir riesgos antiguos. Por lo tanto, infórmate sobre cada paso completado y realice un seguimiento regular a lo largo del proyecto.

Conclusión: toma de riesgos

Tomar riesgos es un acto de una persona madura que sabe reconocer que el fracaso es posible, pero no se limita a eso ni deja bloquear ante tal posibilidad. Y, además de aceptar el fracaso, está en continua busca por nuevas formas de implementar el cambio.

En conclusión, la toma de riesgos implica saber considerar los beneficios y las adversidades que pueden resultar de un proyecto, ya sea personal, familiar o de una empresa. A menudo también la llamamos situaciones de costo-beneficio.

Lucas - Equipo Editorial

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.